Los Mil Colores del Ausangate: La Vuelta al APU en 7 Días

Caminar alrededor del Ausangate, uno de los Apus mas importantes del mundo andino, siempre estuvo en mi lista de rutas por hacer. Hace tiempo le tenía ganas pero, año a año, por A o B motivo, lo aplazaba y aplazaba.

Un día recibo la llamada de mi primo Marco quién, al igual que yo, es un apasionado de los viajes. Me contó, entusiasmado, que en un mes partiría rumbo al Ausangate y me ofreció acompañarlo. Al inicio tuve mis dudas, tenía claro que era una ruta dura y andaba sin entrenar los últimos meses, pero soy un convencido que cuando las oportunidades aparecen hay que tomarlas y no dude en aceptar el reto.

Ciudad del Cusco, punto de partida de la expedición

30 días después estaba en el Cusco, junto mis compañeros de travesía y a la postre nuevos amigos; Chiri, organizador de la ruta con su empresa One Earth, Karina, Juanca, Goyo, Anita y, por supuesto, mi primo Marco.

Día 1: El Ausangate, Conexión Visual

Nuestro primer día iba a ser puro tramite. Partimos de la ciudad imperial bordeando las 8 am, pasamos Urcos y enrumbamos hacia el pueblo de Tinke. En la ruta, por la ventana de la custer, se asomó, tímidamente, el Ausangate. La euforia y la emoción de ver, a este “gigante de hielo” por primera vez, fue colectiva.

Vista del Ausangate desde la carretera camino a Tinke

Llegamos al mediodía a Tinke, almorzamos y nos dirigimos hacia el pequeño pueblo de Pacchanta, donde armaríamos el primer campamento del viaje. Este punto, ubicado a 4,330 msnm, fue el mas bajo en el que dormiríamos en toda la ruta.

Al atardecer hicimos una pequeña caminata de reconocimiento, como para calentar las piernas. Mientras caía el sol, el gran Apu se teñía de amarillo, regalándonos una hermosa postal de la mística montaña.

El Apu Ausangate pintado por la luz del atardecer

Día 02: Te Pido Permiso Apu

  • Distancia: 8.50 km
  • Tiempo: 4h 35m
  • Altura Máxima: 4,650 msnm

Luego de una noche fría y estrellada, comenzamos a caminar rumbo al Ausangate. La belleza del Apu era un gran indicativo de los hermosos paisajes que nos acompañarían durante los próximos días.

Atravesando la Laguna Azul

Pasamos al lado de la Laguna Azul, mientras, poco a poco, ganábamos altura. Paramos al pie de la Laguna Otorongo Cocha Macho donde, junto a un chamán local, le pedimos el permiso respectivo al Apu para visitarlo.

Luego fuimos parte de una bella y emotiva ceremonia donde botamos las malas energías y nos cargamos de energía positiva; uno a uno desfilamos ante a Montaña Sagrada pidiéndole para que nos de lo mejor de ella y saque lo mejor de nosotros.

Karina en pleno Ritual Chamánico, al pié del Ausangate y de la Laguna Otorongochocha Macho

El ritual chamánico finalizó, un par de kilómetros adelante, sumergiéndonos en las gélidas aguas de la sagrada Laguna Otorongo Cocha Hembra (4,600 msnm), la cual recibe, mediante un río subterráneo, aguas directamente del Ausangate.

Pensé que no “la hacía”, zambullirse en aguas congeladas a esa altura no es tarea sencilla, pero andábamos optimistas, motivados y hambrientos de recolectar nuevas experiencias, lo que animó, a cada miembro del equipo, a desfilar por las frías aguas de la cocha alto andina.

Gélido baño energético, a mas de 4600 msnm

Luego de esta caminata inaugural terminamos el día en Ninapárayoc (4,650 msnm) donde armamos carpas y nos relajamos. Dormimos al lado del Ausangate, gigante que aún no nos mostraba su cara mas ruda.

Día 03: El Primer 5,000

  • Distancia: 13.60 km
  • Tiempo: 6h 30m
  • Altura Máxima: 5,052 msnm

Campamento en Ninapárayoc a 4,650 msnm

El frío y la altura hicieron que la noche sea mas larga que lo habitual. Luego de un reparador desayuno, al lado del Apu, iniciamos nuestro segundo día de caminata. El sendero se inició con una corta pero empinada cuesta hacia un mirador de lagunas, bajo la mirada de decenas de vizcachas que, al igual que nosotros, aprovechaban los primeros rayos del sol para calentarse.

Una de las tantas vizcachas que se nos cruzaron en el camino

Continuamos la ruta ascendente con miras hacia nuestro primer 5,000, el abra de Jhampa. Mientras subíamos y el aire se hacia mas escaso, la nieve comenzó a ser parte del paisaje.

Chiri, Juanca y Marco en la parte mas alta del abra de Jhampa, 5052 msnm

Luego de una exigente trepada llegamos a lo mas alto de Jhampa (5,052 msnm) donde, en conjunto, armamos nuestra primera “Apacheta”, una antigua tradición de los pueblos indígenas donde colocan piedras, unas sobre otras, como ofrenda a los caminos difíciles.

“Apacheta” que armamos en el abra de Jhampa

Comimos algunos “snacks” para recuperar energías, dejamos Jhampa atrás y descendimos, por una hora, hasta llegar a la quebrada de Tiklacoc donde almorzamos comida china, magistralmente preparada por mi amigo Goyo, cocinero y uno de los “Hombre Orquesta” de la expedición.

Con la panza llena, y algo de flojera, continuamos la ruta andando por una extensa quebrada hasta Soracuchupampa (4,630 msnm), lugar donde levantamos campamento.

Cayó la noche y combatimos el frío con una fogata y un “té piteado”, trago típico en la zona alto andina que consiste en mezclar aguardiente con té caliente.

El equipo combatiendo el frío nocturno con una fogata

Luchábamos por no ir a acostarnos, éramos consientes que las noches, dentro de la carpa, se hacen eternas. En este tipo de viajes uno se acuesta muy temprano y es normal que debido al cansancio nos quedemos rápidamente dormidos. Cuando te levantas, pensando que el amanecer está cerca, ves el reloj y “Oh Sorpresa”, recién son las 10 u 11 pm y aún quedan muchas horas de desvelo mas dentro de la carpa. Otra “clásica”, de los campamentos en zonas altas y frías, es cuando nos dan ganas de ir al baño en plena noche. Abrigarse y salir un par de minutos a hacer nuestras necesidades fisiológicas puede llegar ser una “congelante experiencia”.

Estrellado cielo en el campamento de Soracuchupampa a 4,630 msnm

El frío nos venció pasando las 8 pm y nos retiramos hacia nuestras carpas, donde nos esperaba otra larga noche.

Día 04: Un Largo e Intenso Día

  • Distancia: 22.80 km
  • Tiempo: 7h 40m
  • Altura Máxima: 4,630 msnm

Abandonamos nuestras escarchadas carpas a la par de la salida del sol. Desarmamos el campamento y partimos, sin saber que sería el día mas largo de toda la vuelta.

La primera hora de caminata estuvo tranquila, ya andábamos con mejor físico. Trepamos una ligera cuesta la que finalizó con una impresionante vista del pueblo de Finaya y el valle que lo alimenta. Caminamos hacia el mencionado pueblo observados por 4 bellos e imponentes Apus, el Rodiana, Jayangati, Huaynaausangate y, por supuesto, el Ausangate.

Jirafa (alias “fafa”) de mi hijo (suelo viajar siempre con un juguete suyo) con el fondo del valle del río Jhampa

Finaya nos recibió desolado y deshabitado, la gran mayoría de la población andaba en el monte en faenas agrícolas y ganaderas. Finaya es el punto donde los andinistas, que quieren coronar el Ausangate, parten hacia el campo base. Además por el mismo lado se cruza el Abra de Palomani (5,200 msnm), el cual no cruzaríamos debido a que nos íbamos a desviar, varios kilómetros, rumbo a la montaña de los 7 Colores, conocida también como Vinicunca.

Pueblo de Finaya al pie del Ausangate

Caminamos al lado del río Jhampa, adornado por cientos de alpacas. El camino de herradura acabó y no quedó otra que tomar un camino carrozable. Andamos por el mas de 10 eternos kilómetros sin saber donde terminaba la monótona ruta. Pasamos por el pueblo de Chillca, y unos kilómetros después llegamos al desvió que nos llevaría, la mañana siguiente, a la esperada Montaña de Colores.

Hermosa niña en Chiclla

La primera parte del desvío estuvo dura. Los mas de 18 km que teníamos en las piernas nos estaban pasando factura.

Cayendo la tarde, con las montañas teñidas por el sol, y luego de casi 8 horas y 23 km andados, llegamos a Kayrawiri (4,600 msnm), lugar donde pasaríamos la noche. Nuestra intención era madrugar y visitar la Montaña de Colores, acompañados con los primeros rayos de luz.

Ultimos rayos de sol llegando a el campamento de Kayrawiri (4,600 msnm)

Día 05: Cara a Cara con la Impresionante Montaña de Colores

  • Distancia: 18.90 km
  • Tiempo: 9h 30m
  • Altura Máxima: 5,036 msnm

A las 6 am y petrificados de frío, partimos hacia la hoy popular Montaña de Colores. Salimos temprano pues queríamos disfrutar de esta belleza natural solos, sin la compañía los grupos de turistas que llegan masivamente, todos los días, a este lugar.

Juanca rematando la última cuesta antes de llegar a Vinicunca

El inicio de la ruta fue duro, mientras andábamos el sol nos empezaba a envolver. Poco a poco nos desprendíamos de las varías capas de abrigo que llevábamos encima. El remate, antes de llegar a la base del Vinicunca, fue durísimo. Fueron cerca de 300 mts que se volvieron interminables. De un momento a otro paramos de golpe, nos quedemos paralizados observando a una tropilla de vicuñas cruzar el lienzo de colores que nos regala esta bella montaña.

Vicuñas sobre la montaña de Vinicunca

Una vez en la base caminamos cerca de 2 km hacia la parte trasera del Cerro Vinicunca, el cual, hasta este momento, no habíamos identificado pues se le observa desde una montaña al frente.

Las montañas, a espaldas del Vinicunca, no tienen nada que envidiarle a este famoso cerro que le da nombre a la zona. Los rojos, amarillos y verdes intensos hacen de este lugar una verdadera obra de arte de la naturaleza. Los 6 miembros de grupo quedamos atónitos con la belleza paisajística de estas montañas cuzqueñas.

Impresionantes y coloridos cerros aledaños a la montaña de Vinicunca

Luego de las fotos respectivas regresamos, por el mismo camino, hacia la base del Vinicunca. En el regreso, Chiri y yo identificamos una montaña que, producto de nuestro entusiasmo, pensamos que era la famosa montaña de colores y hasta hicimos un video hablando de ella (video a continuación), aunque muy en el fondo, nuestro subconsciente sabía que algo no calzaba con esa imagen.

Llegamos a la base del Vinicunca (5,000 msnm) y empezamos a trepar el cerro del frente. Fue recién en ese instante que nos encontramos, cara a cara, con la impresionante y colorida montaña, la que no podíamos dejar de admirar y contemplar. Definitivamente uno de los paisajes mas bellos que he visto en mi vida. La había visto varias veces en fotos pero nada se compara a tenerla frente a nuestros ojos.

Montaña de Vinicunca

Tomamos centenares de fotos y queríamos mas, la habíamos esperado con tanto anhelo y nos había tomado tanto esfuerzo llegar que no queríamos irnos; pero el día recién empezaba y aún nos quedaban muchas horas y kilómetros por caminar, así que partimos con rumbo al oeste, mientras, a lo lejos, observábamos a los primeros caminantes que trepaban, llegados en el madrugador tour desde el Cusco, a conocer la policromática montaña.

Lamentablemente la montaña de Vinicunca esta sufriendo de muchos excesos. Hay un turismo poco controlado, gran parte de las agencias de viajes del Cusco no advierten de la dureza de la ruta (la cual hacen en solo un día desde Chiclla) y hasta la pintaron, hace unos meses, en una disputa de dos comunidades por el derecho a cobro de la entrada. Hace menos de un año hicimos la denuncia por las redes lo que logro que por lo menos la pinta sea borrada, pero aún hay mucho trabajo por hacer!!! Les dejo el post publicado en esa oportunidad: Salvemos la Montaña de Colores 

Marcando los 5000 msnm de la montaña Vinicunca

Seguimos nuestra ruta rumbo al abra de Alcatauri (5,015 msnm) la cual, con mucho esfuerzo y con el sol pegándonos de lleno, coronamos al mediodía. Descendimos cerca de 300 m de desnivel hacia una quebrada donde aprovechamos para almorzar y recuperar fuerzas con miras a atacar el último y mas duro paso de cordillera del día.

Montañas de colores vistas desde el abra Alcatauri a 5,015 msnm

Empezamos el ascenso alrededor de la 1 pm. El camino no estaba bien marcado lo que hizo que en mas de una ocasión nos equivocáramos de ruta. Mientras trepábamos los minutos se hacían largos. Los botines, la mochila, la cámara de fotos y hasta el calzoncillo me pesaba, provocaba botar todo en el camino. Me lamenté de hasta del Combo de McDonald’s, tamaño XL, que me había “empujado” días antes de partir!!!

Después de desviarnos por día y medio nos topamos nuevamente con el Ausangate

Luego de una curva nos topamos, nuevamente, con el imponente Ausangate, el que habíamos dejado de lado el último día y medio, desde que nos desviamos hacia la Montaña de Colores.

Con las últimas calorías del cuerpo llegue a la parte alta de la montaña (5,000 msnm). La vista del imponente Apu Ausangate y las azulejas lagunas que adornan sus pies, nos dejaron sin aliento.

Bello paisaje bajando hacia el campamento de Pucacocha (4,635 msnm)

Contemplamos el paisaje por mas de media hora, armamos una nueva “apacheta” y descendimos por un empinado y vertiginoso camino hasta Pucacocha (4,635 msnm), lugar donde levantaríamos el campamento y esperaríamos el atardecer acompañados de unos cálidos y reconfortantes “shots” de Vodka Smirnoff.

Calentándonos con un vodka al pie del Ausangate

Día 06: Al Otro Lado del Camino

  • Distancia: 12.10 km
  • Tiempo: 4h 50m
  • Altura Máxima: 4,806 msnm

La noche la pasamos con un ojo abierto y el otro cerrado, algo asustados con agudo sonido producidos por las esporádicas avalanchas del Ausangate sobre las lagunas.

Nos despedimos de la mejor vista del Apu en toda la ruta, nos calzamos nuestros gastados botines trekkeros y partimos, siguiendo el irregular camino que cruzaba algunas hermosas lagunas.

Hermosas lagunas alrededor del Ausangate

Después de una hora y media, cruzando al lado media docena de lagunas, empezamos la trepada al penúltimo paso de cordillera en la ruta, el abra Muchachos (4,700 msnm), el que nos tomo una hora y mucho esfuerzo cruzarlo; ya eran varios días de caminata y las piernas estaban ya pedían “chepi”.

Laguna metros antes de cruzar el abra “Muchachos”

El paisaje cambió bruscamente, se volvía mas árido y arenoso mientras mas nos acercábamos al último abra de toda la vuelta, el Arapapass (4,800 msnm). Sentimos mucha euforia la cruzar este último paso, lo celebramos tanto como si Perú hubiera clasificado al mundial!!!

Felicidad total cruzando el último abra de la ruta, el “Arapapass”

Descendimos por mas de una hora hasta nuestro último campamento, Upis (4,530 msnm) donde yace un pequeño pueblo del mismo nombre. Aprovechamos, lo que quedo de la tarde, para disfrutar de unas “Chelas Frías Al Tiempo” mientras relajábamos, todos los músculos del cuerpo, dentro de una piscina con aguas termales. Solo quedaba un día de caminata y terminaríamos la vuelta.

El equipo junto a algunos habitantes del a comunidad de Apis. De fondo el imponente Ausangate

Día 07: Todo Tiene Su Final

  • Distancia: 13.23 km
  • Tiempo: 3h 08m
  • Altura Máxima: 4,535 msnm

Partimos temprano rumbo a Tikne, cruzamos una zona de bofedales; hicimos uno de nuestros últimos esfuerzos para cruzar una pequeña colina y llegamos a una polvorienta carretera, la que nos llevo, un par de horas después, hasta el pueblo de Tinke (3,930 msnm) lugar donde terminamos la vuelta.

Camino a Tinke, devorando los últimos kilómetros de la ruta

Fueron 7 días de viaje y 6 de caminata, 90 km andados, 36 horas caminadas y 4 pasos sobre los 5,000 msnm, en las que formamos un equipo excepcional, donde nos apoyamos, nos dimos ánimos en los momentos mas duros, donde nos reímos a mas no poder y donde el compañerismo se desbordó por todos sus lados.

Gracias amigos por tremenda experiencia!!!

Estas rutas largas no solo nos dejan impresionantes paisajes en la retina y en las tarjetas de memoria de nuestras cámaras, estos viajes nos dejan mucho mas que eso. Retornamos al Cusco, y luego a Lima, con la mochila llena de experiencias, historias, anécdotas y, sobretodo, de nuevos y grandes amigos!!!

El Ausangate el todo su explendor

Gracias Chiri, Marco, Karina, Juanca, Anita, Goyo, a todo el equipo logístico (arrieros, cocineros, etc.) y a One Earth por hacer esta experiencia posible

EL PERU ES MAS QUE MACHU PICCHU, ANIMATE A RECORRERLO!!!!

Distancias y Alturas de la Ruta:

By | 2017-08-01T21:17:36+00:00 julio 30th, 2017|0 Comments
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