La Fiesta de la Candelaria en Puno – José Antonio Rosas

La Fiesta de la Virgen de la Candelaria es la celebración más grande del Perú. Durante dos semanas a principios de febrero, la ciudad de Puno se dedica por entero a este festival en homenaje a la Mamita Candelaria.  En élm que se mezclan una profunda devoción religiosa con un ambiente de carnaval y baile y tradiciones de diferentes épocas y culturas. Este año, estuve por primera vez en la fiesta, acompañando a uno de los conjuntos de baile más reconocidos de la ciudad, la Diablada de Bellavista. Uno de los bloques que bailan en ese gran conjunto, llamado Tampauma, tuvo la generosidad de permitirme seguirlos en todas las etapas de su preparación y participación. Eso me permitió vivir la Candelaria desde dentro.

La Virgen de la Candelaria termina su procesión en el atrio de la Catedral.

La fecha central de la celebración religiosa es el 2 de febrero. El día anterior, las festividades comienzan con la llegada de los kapos a la ciudad. Los kapos son grupos de las comunidades rurales cercanas, que llegan a la ciudad a realizar ceremonias de pago a la tierra frente a la iglesia que alberga a la imagen de la Candelaria.  El parque Pino, usualmente tranquilo, se llena de conjuntos que encienden grandes fogatas y bailan y cantan alrededor. Luego, la imagen de la Virgen, montada sobre un anda impresionante y con ropas relucientes, sale de su santuario en el templo de San Juan, y recorre el Jirón Lima en procesión.  La acompañan conjuntos de sikuris, que son músicos y bailarines que tocan instrumentos tradicionales como la zampoña. La Candelaria llega hasta el atrio de la Catedral, donde pasa la noche.

Velas en honor a la Mamita Candelaria en el Templo de San Juan

Durante la mañana del 2 de febrero, se celebra la misa principal en la Plaza de Armas. Éste es el evento más importante entre las actividades religiosas, y es seguido por una procesión por el centro de la ciudad, con la Candelaria una vez más acompañada de conjuntos de sikuris.

Después de ese día, comienza un periodo conocido como la octava, durante el cual el fervor religioso se complementa con la música, el baile y el jolgorio. El primer evento de la octava es un concurso de bailes autóctonos seguido por un pasacalle de conjuntos en trajes típicos. Luego, siguen tres días de calma en los que la ciudad se prepara para la mayor celebración: los desfiles y concursos de baile en los coloridos trajes de luces.

El jueves 7 es noche de vísperas, con castillos y fuegos artificiales en el parque Pino, seguidos de un nuevo recorrido de la Candelaria entre el Templo de San Juan y la Catedral. También comienzan los carnavales, y las calles se llenan de niños disparándose sprays de nieve artificial. Al día siguiente, se realizan una misa y procesión como las del viernes anterior.

Castillos en la noche de vísperas en el Parque Pino

Después de la procesión, las actividades religiosas dan paso al inicio de las celebraciones por el concurso de baile. Este es un evento de una magnitud que hay que ver y vivir para creer.  Cerca de 50,000 bailarines repartidos en ochenta conjuntos participan en este concurso, con bailes como la diablada, la morenada, el carnaval y los caporales, en homenaje a La Candelaria. Todos los participantes se han preparado durante el año para este evento especial, elaborando sus vestimentas, ensayando los bailes y contribuyendo a la contratación de las bandas. La mayoría de los bailarines son de Puno, pero muchos llegan de otras ciudades del país. Cada uno de los conjuntos es acompañado por entre 4 y 6 grandes bandas, que vienen de Puno, Arequipa, Cusco, La Paz y Oruro.

En la noche del viernes, los conjuntos se reúnen en diferentes puntos de la ciudad para recibir a las bandas. Aún sin los trajes de luces, los bailarines hacen recorridos cortos ensayando sus bailes mientras las bandas prueban su coordinación y sonido. Por los siguientes cuatro días, la música y el baile no abandonarán a la ciudad en ningún momento. El consumo de cerveza en cantidades industriales, tampoco.

La Diablada de la Policía, en espectacular despliegue para la recepción de sus bandas.

Durante el sábado, los bailarines ajustan los últimos detalles de sus trajes y máscaras, para el inicio oficial del concurso al día siguiente. Esa noche, todos se visten de gala y recorren las calles acompañados por las bandas, bailando al ritmo de sus canciones oficiales. En las calles de la ciudad, solo se respira un aire de celebración. Luego de los desfiles, los conjuntos se reúnen a celebrar y relajar los nervios para el día siguiente.

Manuel Harón, de Máscaras Tradición, finalizando los detalles.

Maquillaje y peinado a poco tiempo de iniciarse el concurso.

Ajuste de los últimos detalles de la máscara.

El domingo, el concurso se inicia desde las 7am, hora a la que los primeros conjuntos entran al estadio Torres Belón para realizar una coreografía de 8 minutos que será juzgada y puntuada. En ese concurso, ya todos aparecen con sus vestimentas completas, llenas de colores, decoraciones elaboradas y máscaras muy detalladas. Después del concurso, los conjuntos salen en un gran pasacalle que recorre buena parte de la ciudad en un flujo sin parar durante todo el día.

El ambiente alrededor del estadio es eléctrico. Por un lado están los conjuntos que se preparan para entrar, ajustando los últimos detalles de sus vestimentas, dándose hurras y tomando un pisco o ron para el ánimo. Por otro, los conjuntos que terminan su coreografía y esperan su turno para el pasacalle se relajan por un momento y comparten varias cervezas de distensión. Cuando cada conjunto termina su pasacalle, las caras que se ven son de cansancio mezclado con alivio y camaradería.

Las hurras antes de entrar al estadio.

El pasacalle de la Diablada Bellavista.

La Diablada Bellavista en concurso.

Durante los siguientes dos días, tiene lugar la segunda parte del concurso: el desfile de los conjuntos en un recorrido por la ciudad por más de cuatro horas. Una vez más, las calles de Puno se llenan de baile, música y celebración hasta bien entrada la noche. Al final del desfile, cada conjunto se reúne a festejar en un local pre-acordado. Ya sin la presión del concurso, los bailarines y músicos cierran una fiesta memorable con mucha cerveza y baile. Todos agotados, pero con ganas de volver a esta gran celebración el año siguiente. La Candelaria es una experiencia que uno no debe perderse.

Agotamiento y alivio una ver terminado el desfile.

La algarabía de la celebración final.

By | 2018-03-07T08:47:32+00:00 marzo 6th, 2018|0 Comments
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