Espectacular Ruta de Choquequirao a Machu Picchu

TEXTOS y FOTOS: Marco Antonioli

Tenía en mente, desde hace algunos años, hacer el trekking a Choquequirao; pero la idea de llegar y luego regresar por el mismo camino hacía que lo vaya relegando de mi lista de prioridades.

Hace poco me contaron sobre una nueva ruta para llegar y recorrer a la ciudadela; consistía en partir de Cachora, caminar dos días a Choquequirao y terminar la travesía en Machupicchu, entrando por el lado de la central hidroeléctrica; una excelente elección si quieren disfrutar de un viaje no tan congestionado, con personas desparramadas por doquier; donde tomar una foto sin gente sea una tarea imposible y que el camino sea tan tuyo que solo escuches a la naturaleza hablándote en medio del silencio.

Me habían advertido que la ruta no era tan alta, y que los propios Apus se encargarían de demostrar que con o sin oxígeno, con frío o sin frío, el cuerpo pesa, las rodillas tiemblan, los hombros se encogen y las horas se hacen largas a medida que te internas en el camino.

Mirador de Capuliyoc

Viaje con un grupo que reunió a 24 personas de distintos países; India, USA, Turquía, Grecia, Inglaterra, Alemania y Perú. Un grupo atípico e irregular, la mayoría no se conocía entre sí y las edades iban desde los 14 a los 67 años. Al principio creí que, la convivencia de 4 días, iba a ser imposible, pero me equivoque; cuando hay una meta en común todo se alinea. Gracias a dios, la máquina y sus engranajes trabajaron a la perfección.

DÍA 1: DESCENDIENDO AL CENTRO DE LA TIERRA

Partimos del Cusco a las 5:00 am en un bus que nos llevaría a Curahuasi, la tierra del anís, a dos horas y media de la ciudad imperial. Es una parada casi obligada para tomar un buen desayuno en los restaurantes de la carretera. Si tienes tiempo aprovecha para conocer el conjunto Arqueológico de Saywite.

Continuamos nuestra ruta y a las 10:30 am llegamos a Cachora, último punto donde podrás encontrar una cama donde dormir y una ducha de agua caliente. Ahí pagamos el ingreso a la Choquequirao y tomamos un bus, ahorrandonos unos kilómetros de caminanta, hasta el mirador de Capuliyoc a 3,100 msnm, lugar al que llegaríamos a medio día. Desde este punto divisamos un sendero polvoriento que nos da la bienvenida. Sentí la sensación que la torcha nos guiaba hacia las entrañas de un cañón profundo, que parece abrir sus fauces para devorarte, como en la profundidad, de uno de los círculos en el infierno de Dante y La Divina Comedia.

Nevado visto desde le mirador de Capuliyoc

Llegamos a Chiquisca a las 3:00 pm, base del cañón ubicada a 1,860 msnm. Aquí hay una pequeña bodega y algunas bancas para descansar. Bajamos de golpe 1,300 metros de desnivel, no veíamos las horas para descansar; la inclinación del sendero hizo que los dedos del pie choquen con la punta del botín generándonos dolor; la única forma de aliviarlo era quitándonos los zapatos. Las rodillas temblorosas agradecieron el descanso, aunque no pudimos evitar que los mosquitos hagan un festín con nosotros.

Chiquisca

Una hora más adelante llegamos a Playa Rosalinda, ubicada al borde del río. Este es el primer punto para acampar. Nuestro “team” estaba cansado; el sol, el polvo y la eterna bajada nos dejaron sin energías. Sin embargo, todavía teníamos luz y preguntamos cuánto nos tomaría llegar a Santa Rosa, siguiente punto para acampar. La respuesta fue: hay que cruzar el río y trepar el cerro del al frente. El tiempo? 2 a 4 horas dependiendo el ritmo de cada persona.

Con mas ganas que energía tomamos la decisión de continuar. Preparamos las linternas de cabeza y nos hechamos a caminar. Si la bajada nos fue difícil, la subida nos termino de masacrar. La inclinación nos hizo sentir que nuestra maleta pesara el doble y que cada paso sea lo único presente en tu mente, borrando los demás pensamientos. El primer grupo llegó a Santa Rosa a las 6:00 pm.

Puente en la Playa Rosalinda

Fue un día agotador. En Santa Rosa encontramos una mini bodega, baño y una ducha para los valientes que quisieran bañarse con agua helada. Comimos algo y a dormir, al día siguiente tocaba madrugar!!

Caminamos alrededor 10 kilómetros en este primer día.

Campamento día 1

DIA 2: DESCUBRIENDO CHOQUEQUIRAO

El objetivo del segundo día era llegar a Choquequirao antes de mediodía para tener el tiempo de recorrerlo.

Empezamos la caminata a las 7:00 am cuesta arriba. Había que recuperar la altitud perdida y subir a los casi 3,000 msnm para llegar a las ruinas. Mientras andabamos podíamos ver el interminable descenso interminable del día anterior.

Descenso en el Valle del Río Apurimac

Llegamos al pueblo de Marampata a las 8:30 am donde paramos a descansar y desayunar un contundente plato de tallarines rojos. Hay grupos que llegan el primer día hasta este punto para acampar, va a depender de que tan rápido andes. En el pueblo, podemos encontrar bebidas energizantes y snacks de todo tipo, aunque al doble de precio.

A lo largo del camino hacia la ciudadela Inca nos acompaño, al otro lado del cañón, el enigmático y bello pueblo de Quinoalla, rodeado de cuadrados de colores donde se cosechan un sinfín de cultivos nativos del ande. Este es el punto donde se quiere construir un teleférico para el fácil acceso a la ciudadela.

Llegada a Marampata

A medio día llegamos al campamento base, donde dejaríamos carpas y equipos, para iniciar el ascenso de 90 minutos hasta Choquequirao.

Al llegar a Choquequirao, un imponente jardín central, rodeado de casas y algunos centros ceremoniales, nos da la bienvenida. Desde Choquequirao, se tiene una vista impresionante al gran cañón y los ríos que rodea las montañas, además este era un punto estratégico para nuestros antepasados pues podían divisar si los enemigos se acercaban.

Andenes de Choquequirao

Los lugares más importantes de la ciudadela son el centro ceremonial de Ushnu, el mirador de la plaza central y el imponente mirador de las Llamas del Sol; una serie de andenes que surgen en la parte lateral de la montaña donde descansa la ciudadela, colocados de una manera que a la distancia se puede ver la figura de una llama; además, desde este punto, se puede disfrutar de un espectacular atardecer con vista al Río Apurimac.

Mirador de las Llamas en Choquequirao

Nos dicen los guías que solo han destapado el 60% de lo que oculta esta montaña, queda aún mucho más por descubrir.

Salimos de Choquequirao caída la tarde. El retorno al campamento base lo hicimos de noche. Después de ver esta maravilla quedamos en trance; contentos, absortos y asombrados. La magia del lugar se respira en el ambiente.

El Ushnu de Choquequirao

Al llegar al campamento habíamos recorrido 13.5 kilómetros durante el día, pero sentimos que cada paso valió la pena.

El grupo, pasado el segundo día, estaba completamente integrado.

DIA 3: LA BIODIVERSIDAD DE NUESTROS ANDES

Al despertar, hubo nostalgia; éramos consientes que los mas importante del viaje ya había pasado.

Se nos venía el día más difícil de todos. Debíamos partir de Choquequirao, subir a 3,200 msnm y descender hasta Río Blanco a 1,800 msnm; para luego volver a subir hasta Maizal, a casi 3,000 msnm, lugar donde armaríamos el campamento.

El camino fue muy duro, aunque su belleza lo ameritaba. Al inicio sentimos la brisa fresca del bosque nublado mientras apreciabamos, desde lo alto la belleza de Choquequirao que poco a poco se alejaba de nosotros.

Vista de Choquequirao desde lo alto

Cruzamos el abra y empezamos el descenso hacia el río. La densa vegetación iba desapareciendo dando paso a un camino más árido, compuesto por tierra, piedras y algunos cactus.

Río Blanco

A media bajada, tomamos un descanso en las ruinas de Pinchahunuyoc, unos hermosos andenes, en medio de un cerro, que fueron utilizados por los Incas para la siembra.

Bajamos cerca de cinco horas y media hasta la quebrada. Nos dimos un baño, almorzamos y nos relajamos unos largos minutos. A las 2 pm, con el cuerpo algo repuesto, iniciamos el ascenso hacia Maizal, volviendo a internarnos en el bosque nublado mientras algunas aves y flores de la zona se dejaban ver.

Restos arqueológicos de Pinchahunuyoc

Dos horas y media después llegamos a una explanada en medio de los andes, desde donde observamos la inmensidad de las montañas, lo profundo de sus quebradas y sus variados colores. Sin duda Maizal fue uno de los lugares más hermosos del viaje.

Espectacular atardecer en Maizal

Nos sacamos las mochilas y recorrimos Maizal, compuesto por 2 cabañas y un establo para caballos y burros. Los lugareños nos recibieron con mucha amabilidad y alegria; con total disposición de brindar ayuda a todo aquel intrépido viajero que lo necesite.

Por la noche recolectamos ramas secas y prendimos una fogata. El fuego reunió a todos los grupos de viajeros que, al igual que nosotros, recorrieron esta ruta para luego compartir sus experiencias con todos nosotros.

Maizal

DIA 4: LA DANZA DEL CONDOR

Hoy sería el último día de caminata. Partiríamos desde el bosque nublado rumbo al Paso de San Juan, o Paso Victoria, a 4,200 msnm. Luego descenderíamos a Yanama, pueblito enclavado en una quebrada multicolor donde acabaríamos la caminata.

Los pies se pusieron en marcha y empezamos a subir al lado de una densa vegetación y algunos riachuelos que venían directamente de los nevados aledaños. Por tramos, el lodo formado en la ruta nos dificultaba el camino. Mientras ascendíamos, el ichu ganaba terreno y el camino se tornaba mas sencillo.

Caminado por la densa vegetación

Nos tomó cuatro horas y media llegar al Paso de San Juan. Desde este punto se pueden ver las quebradas que surcan los andes y los nevados y ríos que los rodean; al bello paísaje le añadimos 6 imponentes cóndores que volaron sobre nuestras cabezas, quitándonos, con un suspiro, el poco oxígeno que había en el ambiente.

Marco, autor de la nota, contemplando el paisaje

Descendimos por una hora hasta que llegamos a la civilización.

En Yanama nos agrupamos y tomamos un bus, por 4 horas, hasta el pueblo de Santa Teresa, donde acamparíamos por última vez. Es importante tener en cuentas los horarios de los buses que parten de Yanama. Si no llegas a tiempo, tendrás que acampar para tomar el bus del día siguiente.

En Santa Teresa llegan viajeros provenientes de los trekkings de Choquequirao y Salcantay. Hay albergues donde puedes acampar o separar una habitación. Les recomiendo darse el tiempo para relajar los músculos en las aguas termales del pueblo y aprovechar para visitar Machu Picchu.

 

Para llegar a la ciudadela inca debemos tomar un bus (30 minutos) hasta la central hidroeléctrica para luego tomar el tren hacia Machu Picchu Pueblo. Otra opción es caminar, la ruta toma alrededor de 3 horas.

Camino de la hidroeléctrica hacia Machu Picchu Pueblo

Agradezco a Sylvia y Emma por la organización y por coordinar cada detalle del viaje. Además un agradecimiento especial a cada una de las personas que nos acompañaron a lo largo del camino, aprendiendo un poco de Alemania, Turquía y Grecia, deleitándonos con las tradiciones de la India, compartiendo formas de pensar con Estados Unidos y filosofando con Inglaterra. Gracias por ser parte de este viaje.

Todo el equipo multinacional con el que realizamos la ruta

By | 2017-10-08T12:01:12+00:00 octubre 8th, 2017|0 Comments
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