Un Viaje de Aprendizaje: Solos la Naturaleza, mi Hijo y Yo

Desde antes que nazca mi primer hijo tenía claro que, viajar con el, sería el mejor legado que le podía dejar.

Desde que tuvo 4 meses viajamos juntos. A sus poco menos de 3 años ya tiene un amplio “curriculum viajero”, el que abarca costa, sierra y selva del Perú y países como México, Chile y Bolivia.

Emocionado volando hacia Chiclayo!!!

Pero este viaje a Chaparrí sería diferente, por primera vez viajaríamos sin su mamá, solo nosotros dos. Estaba seguro que sería un viaje épico, en que los actores seríamos la naturaleza, él y yo.

Un Paraíso Llamado Chaparrí

Chaparrí es la primera Área de Conservación Privada reconocida en el Perú.

Gracias a la gestión del fotógrafo y conservacionista chiclayano Heinz Plenge, la comunidad de Santa Catalina de Chongoyape, en cuyas tierras se encontraba Chaparrí, donaron una parte de su territorio con el fin de preservar y recuperar la rica flora y fauna local, muy depredada hasta fines del siglo pasado.

El Cerro Chaparrí, el cual le da el nombre a la reserva

En el año 2001 Chaparrí fue reconocida por el estado como un Área de Conservación Privada.

Hoy la reserva esta habitada por especies consideradas en peligro de extinción, como el oso de anteojos, la pava aliblanca, el puma y el cóndor andino; además encontramos algunas especies de aves endémicas del lugar, motivo por el cual se ha convertido en un destino habitual para los “Bird Watchers”.

Oso de anteojos en la Reserva Privada de Chaparrí

Viajando a través de los Ojos de mi Hijo

Luego de un largo viaje, por avión y carretera, llegamos al Chaparrí Eco Lodge. La emoción de mi hijo se le desbordaba por los poros. El descanso no estaba en sus planes, lo único que quería era salir en busca de animales “chaparrienses”.

El abrazador sol, que nos quemaba la cabeza, nos obligó, a iniciar el viaje, con refrescante chapuzón en el cristalino manantial al pie del albergue

Refrescante baño en el río

El resto del día andamos por el bosque seco, en busca de aves, reptiles y algún mamífero que se nos apareciera en la ruta. Caminamos hasta el punto donde descansan, y se recuperan, los osos de anteojos rescatados de una vida como mascotas y/o atractivos de circo. Estos osos, una vez recuperados, son liberados en su hábitat natural, y regresan al lugar de donde nunca debieron salir.

Antero mostrándole las maravillas de Chaparrí a mi hijo

Mientras se recuperan y son monitoreados, descansan en áreas cercadas, de mas de 4 Ha, en medio del bosque seco.

Osos como Baloo, del Libro de la Selva o el famoso Winnie Pooh, dejaron de ser, para mi hijo, una caricatura y se convirtieron en seres vivos a los cuales contemplo, por largos minutos, con mucha admiración.

Gracias a la reserva la población de osos de anteojos en la zona ha aumentado considerablemente

Caía la tarde y nos despedimos de los osos. Al regreso, la ruta fue interrumpida por un grupo de sajinos (cerdos salvajes) que cruzaron la trocha bajo la atónita mirada de mi hijo. Mas abajo, llegando al albergue, una inquieta ardilla saltaba, de rama en rama, a pocos metros de nuestras cabezas.

Sajino en la ruta

Fue un intenso día para los dos. Luego de comer, agotados, caímos como piedra en la cama.

Tras las Huellas del Venado

Una constante lluvia nos acompaño toda la noche. Por la mañana, mientras desayunábamos, un curioso sajino, junto a dos crías, se acercaron al comedor y desayunaron unos esponjosos cactus silvestres a pocos metros de nosotros.

Contemplando una inofensiva tarántula pollito

Luego de fotografiar algunas aves alrededor del albergue salimos hacia una nueva excursión. Nuestra misión del día era encontrar venados de cola blanca, especie común pero no tan sencilla de ver en Chaparrí.

Feliz trekkiando

Si bien lo único que encontramos fueron huellas, nos divertimos mucho buscándolos, “siguiendo el rastro” y creando historias tras esta aventura. Sentí, a través de mi hijo, lo mismo que siento cuando voy tras un animal para fotografiar.

El día paso entre caminatas, juegos al lado del río y uno que otro zorro curioso, que se acercaba sigilosamente a nosotros, para luego salir disparado.

Zorro Costeño

El reloj marcaba las 8 pm y a mi cachorro se le caían los ojos, pero se negaba a dormir si no hacíamos una caminata nocturna prometida por su tío Antero. Luego de este breve recorrido en busca de ranas, cangrejos, tarántulas y habitantes de la noche, cayó, como un plomo, en los brazos de morpheo.

Hasta Pronto Chaparrí

Era nuestra última mañana y no podíamos irnos sin despedirnos de los osos. Antes de partir fuimos a decirles adiós. La cara de mi hijo reflejaba pena, era consciente de lo mucho que los iba a extrañar.

Andaba tan feliz e inspirado que, minutos antes de partir, le compuso una entretenida canción a la Pava Aliblanca.  Esta pava, junto al oso de anteojos, es ícono en Chaparrí. Fue uno de los tantos lindos momentos, con “caídas de baba” incluida, que sufrí en el viaje!!!

Por mas de 70 años se creyó que esta ave estuvo extinta. Fue el conservacionista Gustavo del Solar quién la redescubrió en 1977. La Pava Aliblanca se reintrodujo en Chaparrí con excelentes resultados y hoy deambulan, y se reproducen, a lo largo de toda la quebrada.

Pava Aliblanca

He visitado esta reserva muchas veces pero, definitivamente, esta fue la mejor. El poder disfrutar de la naturaleza, a través de los ojos de mi hijo, hizo que sus alegrías y emociones las hagas mías y las disfrute tanto o mas que él.

Los Niños y la Naturaleza

Para un niño, el poder relacionarse con árboles, ríos y animales, desde una edad temprana, crea en ellos una admiración y respeto hacia la naturaleza que, probablemente, los acompañe el resto de sus vidas.

Disfrutando de la naturaleza

El poder descubrir el mundo, junto a él, es una experiencia que enriquece a ambos. El aprendizaje “in situ”; el convivir solo los dos, sin elementos tecnológicos que nos distraen; el explorar juntos; y el cuidarnos mutuamente, va alimentar y nutrir, en forma altamente positiva, la relación entre mi hijo y yo.

Un viaje padre e hijo inolvidable

El contacto con la naturaleza, en esta primera infancia, va a dejar una huella imborrable en él. Dejará una semilla que crecerá, los buenos recuerdos y las experiencias vividas, le dejará un aprendizaje que, sin duda, aplicará en el futuro.

Si tienen hijos chicos Chaparrí es un excelente lugar para contactarlos con la naturaleza en su estado mas puro, una experiencia que les aseguro les encantará.

Enseñarle a mi hijo sobre naturaleza y viajar con el es el mejor legado que le puedo dejar

Lo de debes saber…

  • Chaparrí se ubica a 2 horas de Chiclayo, para llegar debemos movilizarnos primero al pueblo de Chongoyape y luego coordinar un transporte privado hasta la Reserva de Chaparrí.
  • El ingreso a la reserva tiene un costo de S/. 30 soles por persona (niños menores de 3 años no pagan). El costo del guiado es aparte.
  • Recomiendo programar su visita con antelación ya que los cupos de entrada diaria son limitados

  • Recomiendo la experiencia de dormir en el Chaparrí Eco Lodge, pueden encontrar toda la información en la siguiente página: www.chaparrilodge.com
  • Hace unos años el escritor, Hernán Garrido Lecca, publicó el cuento “Milagros, Una Osa Extraordinaria”. La historia está basada en la osa de anteojos Milagros quién fue liberada en Chaparrí y luego de un tiempo se le vio por la zona con sus dos oseznos. En esta linda historia Milagros es la tataranieta del mundialmente famoso Oso de Paddington.

Pueden leer mas sobre Chaparrí en este link: Chaparrí, Tierra de Osos… y Pavas!!!

Gracias al Chaparrí Eco Lodge, a la Comunidad de Chongoyape, a la familia Plenge, a Antero Carrasco y a todo el personal con el que compartimos estos e días en Chaparrí.

Junto a Antero, Santos y todos los amigos con los que convivimos en Chaparrí

By | 2017-11-21T22:12:56+00:00 octubre 15th, 2017|0 Comments
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